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Deseos.

Quiero hacer un ramillete de colores,
convertir cada flor en un deseo,
rojo, verde, azul…
amor, paz, algunas veces fuego,
dejándome llevar por la dulce corriente del ensueño.
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Haiku (7)

Caminar sentir vivir,
dolor ternura,
Renacer de las dudas.
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Indiferencia

Un hombre en esa esquina, sonrojado,
con sus ojos caídos, apagados.
Sus manos están trémulas
y por la calle
las gentes caminan agobiadas,
repletos de placeres, muy ciegos o muy cautos.
Un hombre en esa esquina, castigado,
con sus ojos me busca
solo pide mi calor y mi mano,
quizás el precio es alto para cambiar el paso.
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El pensamiento de krishnamurti

El hombre libre nace del contenido de su conciencia sin influencias dadas.
La libertad reside en la conciencia del hombre, es pura observación.
Debemos encontrar la verdad a través de los contenidos de nuestra mente, a través de la observación. Solo así llegaremos a entender lo que realmente somos como seres singulares. La única relación auténtica y duradera que vamos a vivir a lo largo de toda nuestra vida es la relación que mantendremos con nosotros mismos.
La carga de imágenes que nos han sido dadas dominan nuestra vida diaria; religión y política dividen a los hombres ya que son conceptos preestablecidos. Si estamos dominados por un pensamiento externo a nosotros, por el pasado y por el futuro no hay evolución psicológica posible. Las creencias y los ideales nos muestran un solo color y falsean la verdadera percepción.
Cuando hay negación a todas esas influencias se organiza un pensamiento libre y una conciencia propia y solo entonces hay amor que es compasión e inteligencia.
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Al llegar la noche.

Todo desaparece
y por fin, la noche cae,
tú sombra me visita,
te siento fiel,
me llamas.
No marches,
no quiero ponerme la careta
que el sol me trae cada mañana.
No quiero cubrirme de entereza,
sin sanar mis heridas mal curadas.
Cuando pasen las horas y tengas que dejarme
esperare tu visita esperada.
Las tinieblas se alejan
y la luz, que tímida aparece,
estalla en mil colores
dejando sin vida a las estrellas.
Lentamente te alejas,
y la tierra y el cielo
confunden el fulgor y las tinieblas.
Te esperare
y sentiré nostalgia
de lo que pudo ser,
quizás mañana…
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Vejez

El tiempo se desdibuja entre las manos, sus perfiles se pierden…
y el color se degrada transformando los tonos en simples sombras
que fueron arco iris ya olvidado.
El dibujo de ayer en las líneas del hoy no toman cuerpo
y entre el ayer y el hoy las manos del artista no pueden encontrar lo que este trazo ofrece.
Ocaso de un futuro por corto ya anunciado.
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El cerro.

Ladera abajo
mezcladas entre jaras
y húmedas en lágrimas
van cayendo palabras…
palabras, en láudano bañadas
que en el cerro del amor, dieron a luz amor en la agonía.
Palabras en oración vertidas,
clamor de corazones desgastados, en hombres
que mudos y en tinieblas se ocultan
tras el muro que tienen levantado.
Gentes que rondan los caminos
con los ojos vendados,
ocultos por la nieve, blancura del mundo que soñaron.
En el cerro del amor
de cenizas en sangre,
nacen hombres paridos del suplicio,
del llanto y del dolor del cuerpo frio.
En contracciones vuelta al sacrificio,
la mujer, con los surcos del llanto
tiende su mano temblorosa
al hombre arrodillado,
cristales son sus ojos,
sentidos rotos,
el corazón truncado,
y madre del dolor y ya sin hijo,
otros le vienen dados paridos del suplicio,
del llanto, del dolor, del cuerpo frío.
El viento silba,
y secas, gotas de lluvia en el madero suenan.
Unas notas perdidas,
un réquiem de dolor al aire llevan.
En la historia escrito queda,
y grabadas en piedra
las palabras se crecen.
…Y al fin, de cenizas en sangre,
hombres paridos del suplicio
renacen, del llanto y del dolor,
del cuerpo frio.
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El sueño

Hace tiempo soñé que la paz llegase a mi cabaña,
Pero el tiempo pasó, y nunca, no, llegaba.
Llego la primavera,
Y aquel sueño soñado, mi espera apaciguaba.
Manos ayer desnudas, hoy vida recreaban,
La brisa del verano, cada gota de llanto me secaba.
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Haiku (6).

Tristes ojos de niño,
temor y miedo.
Peluche en el andén.
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La reja

Un triste lamento
sube por la hiedra,
un preso dormido
despierta al son de esa queja.
Su cuerpo despierta
en la noche eterna,
sus lágrimas caen como perlas negras
y el rictus le marca rubor de tristeza.
Quisiera ser otro
fuera de esa reja,
en paz con su alma
en paz con su pena
y volver a un mundo
sin llaves ni puertas.
