Se fue la primavera
la juventud se perdió en la hojarasca,
y este otoño que vivo cansó mi corazón
regado por el llanto y la añoranza.
Recuerdo nuestro hogar,
lugar que vino a ser
como un baile de máscaras,
y este, mi baile,
melódico al principio aunque sin armonía,
era un tamtám monótono
y su ruido no deja hoy espacio a la poesía.
