El crepitar del fuego
derrite tus palabras,
se pierden aquel día
que valiente contabas.
Entre sombras, mi niña,
errática clamabas.
Hoy yo te doy mi mano,
te abrazo mientras callas.
Entiendo tu tristeza
y tu llanto sin lagrimas.
Como Hansel y Gretel
tu camino buscabas.
